Esta es una de las preguntas más frecuentes que nos hacemos cuando nos interesamos por saber más de nuestros antecesores, ancestros, ascendientes, abuelos, antepasados como quieran llamarles.
Hoy, desde mi perspectiva y experiencia quiero responderla y espero le ayude a muchas más personas que están inquietas por conocer su pasado, su presente y su futuro; porque es claro que al conocer de donde venimos nos damos cuenta de donde estamos y podemos planificar hacia donde iremos.
Entrando en materia, la mejor manera de comenzar nuestra genealogía es preguntar a nuestros familiares más cercanos y registrar sus respuestas, ojalá de una manera ordenada, referenciando cada dato que nos entregan con el nombre de la persona que nos lo dio, la fecha en que nos lo dio, esto nos ayudará a ir armando, además de un bitácora o registro de nuestro devenir en este viaje al pasado que emprendemos, un registros de las fuentes que usamos para el desarrollo de nuestra investigación genealógica.
Como toda investigación, esta debe llevar un registro de fuentes que le dan valor y veracidad a nuestros datos y hallazgos, y así cuando llevemos un buen tiempo trabajando en ella, al retroceder podemos saber de donde salió x o y dato, x o y documento, x o y fotografía, etc.
Una recomendación al hablar con nuestos parientes, es no hacerlo como una entrevista, sino, generar una conversación acerca de algún tema específico que logre hacer que esa persona se transporte y comience a recordar (la mejor forma de llegar a las personas es generando empatía) así podremos ir llevando nuestra conversación a aspectos de su vida que nos den datos para continuar nuestra investigación, datos de nombres de los abuelos, de tíos o tías, de lugares. No preguntemos por fechas concretas, esto en la mayoría de los casos bloquea el recuerdo e interrumpe el hilo de la conversación, entonces, ¿cómo logro acercarme a esos datos tan necesarios? simple, podemos preguntar por datos que nos den referencia, por ejemplo, cuántos años tenías mas o menos, o cuántos años tenía otro familiar, algún hecho histórico que todos conozcan, como un terremoto, unas elecciones, quien era el presidente, quien era el cura, a veces ellos recuerdan más este tipo de datos y pueden hacer parte del hilo de la conversación, si bien estos datos no son exactos, nos dan una gran aproximación para luego ir a los siguientes pasos.
Una conversación alrededor de un álbum de fotografías nos servirá incluso para identificar momentos, hechos, fechas aproximadas y lo mas importante: las personas que aparecen en cada una de ellas, esos datos nos sirven para poder apropiarnos de esta otra fuente importantísima, el registro fotográfico.
Luego de agotar las fuentes orales y los archivos fotográficos, debemos pasar a las fuentes documentales y el comienzo siempre debe ser en el EGO, es decir, en la persona de la que partirá la genealogía. Si es mi propia genealogía, debo colectar mis documentos como el registro civil de nacimiento, mi registro de bautismo, de matrimonio, etc. Todos estos datos hace parte de las fuentes documentales que podemos clasificar en dos grandes grupos: las primarias y las secundarias. Las fuentes primarias son las que se han generado en el momento o son muy cercanas al hecho que las generó, un ejemplo de estas es un testamento, se genera en el momento o una partida de bautismo, se genera en el momento, también el relato de una madre con respecto al nacimiento de su hijo, una fotografía, un testigo de un hecho... Una fuente secundaria en cambio, ya presenta una interpretación o una visión diferente, por ejemplo, un relato que se escribe posterior al hecho descrito por alguien que no vivió ese momento o que no lo presenció, en nuestro caso, una fuente secundaria puede ser un libro que referencie a nuestros antepasados o un relato de un pariente que tomó de otro, algo como, mi abuelo me contaba que ... pues por lo general estos datos ya llevan una interpretación y con el paso del tiempo presentan una deformación, otro ejemplo es la misma investigación genealógica que estamos realizando que de por sí, se convierte en una fuente secundaria.
Nota: Todos los datos que hallemos debemos referenciarlos para así poder volver a ellos, así, un registro de bautismo nos da un número de libro, de folio (o página) y/o un número de registro, también un lugar
Creo que si siguen estos pasos estarán encaminados a desarrollar una excelente investigación sobre su historia familiar y muy pronto podrán comenzar a reconstruirla.
Nos vemos en una próxima entrada y no olvides suscribirte a nuestro blog y comentarle a tus amigos como pueden comenzar sus genealogías.
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Me gustó mucho el artículo, me gustaría saber donde puedo llevar mi árbol genealógico, si existe algún software para llevarlo en el computador o en el celular. Gracias.
ResponderBorrarHola Lorena, nos alegra que te haya gustado y esperamos que los demás artículos te gusten también. Hay varios software y programas tanto en línea o como fuera de ella que te pueden ayudar a organizar tu árbol, todo depende de tus preferencias, además en unos encontrarás mejores presentaciones gráficas, en otras mejores reportes, más capacidad para poner fotos, audios y demás contenido multimedia. Pronto escribiremos sobre ese tema. Saludos
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